El desarrollo del habla es un viaje único para cada niño. Sin embargo, en ocasiones las familias observan que sus hijos tardan más de lo esperado en pronunciar sus primeras palabras, comprender indicaciones o interactuar verbalmente. Conocer cuáles son las dificultades en el desarrollo del lenguaje infantil permite actuar de forma oportuna, sin temores ni etiquetas.
Una detección temprana no busca catalogar al párvulo, sino brindarle las herramientas y los apoyos necesarios en el momento de mayor plasticidad cerebral. Tanto en el hogar como en la sala cuna, la intervención a tiempo marca una gran diferencia en su autonomía y bienestar emocional.
Señales de alerta según la etapa
Es importante estar atentos a ciertas pautas en la evolución de la comunicación durante los primeros años:
- A los 12 meses: Ausencia de balbuceos, no responde a su nombre o no utiliza gestos simples para comunicarse (como señalar o decir adiós con la mano).
- A los 18 meses: No utiliza palabras simples con intención comunicativa (como «mamá», «agua» o «más») o muestra dificultad para comprender órdenes sencillas.
- A los 24 meses (2 años): No combina al menos dos palabras («quiero leche», «vamos auto»), o muestra un vocabulario muy escaso (menos de 20 a 50 palabras).
- Hacia los 3 años: Su habla es difícil de comprender para personas fuera del núcleo familiar, o presenta frustración constante al no poder darse a entender. Puedes conocer más sobre estos hitos en nuestro artículo sobre desarrollo del lenguaje infantil.
«Detectar a tiempo un desfase en la comunicación no es motivo de alarma; es la oportunidad de ofrecer una estimulación especializada durante los años más receptivos del cerebro.»
Cómo abordamos los desafíos del habla en la Sala Cuna
- En Arboliris, entendemos que la sala cuna es un espacio privilegiado para la estimulación temprana. Cuando identificamos a un párvulo con algún grado de dificultad comunicativa o condiciones del neurodesarrollo (como el trastorno del espectro autista – TEA):
- Intervención del equipo multidisciplinario: Nuestra fonoaudióloga y educadoras trabajan coordinadamente para diseñar dinámicas que fortalezcan la intención comunicativa a través del juego.
- Inclusión y socialización: El contacto con sus pares en un entorno seguro incentiva de forma natural el uso del lenguaje oral y gestual.
- Rutinas estructuradas y apoyo visual: Utilizamos pictogramas, canciones y rutinas claras que reducen la ansiedad y facilitan la comprensión. Conoce más sobre esta mirada inclusiva en nuestro proyecto educativo en Las Condes.
El acompañamiento con la familia y la Fonoaudiología
El trabajo es siempre en equipo. La fonoaudiología en la etapa infantil proporciona a los padres estrategias concretas para aplicar en el día a día. Mantener una comunicación fluida entre el jardín y el hogar permite unificar criterios, celebrar cada pequeño logro y asegurar que el niño se sienta escuchado y comprendido en todo momento.
Preguntas Frecuentes
Se recomienda realizar una evaluación si notas que tu hijo pierde habilidades comunicativas que ya había adquirido, si a los 2 años no combina palabras, o si hacia los 3 años su habla no es comprendida por terceros. Una consulta temprana orienta a la familia con pautas claras.
Se aborda respetando el ritmo y perfil de cada niño. Se potencian los canales de comunicación no verbal (miradas, gestos, apoyos visuales), se fomenta la interacción mediante intereses específicos y se adecua el entorno sensorio-emocional para facilitar el aprendizaje y la integración social.
No necesariamente. Con una estimulación oportuna y un acompañamiento multidisciplinario adecuado en la educación parvularia, la mayoría de los niños logran nivelar su comunicación y desarrollar plenamente sus capacidades cognitivas y sociales.
La sala cuna brinda un entorno rico en interacciones verbales, modelos lingüísticos correctos y juego guiado. La convivencia diaria con otros niños estimula la necesidad natural de comunicarse en un contexto afectivo y estructurado.iño active su imaginación para darles sentido.
Dale tiempo para responder sin interrumpirlo ni completar sus frases apresuradamente. Háblale con frases claras y pausadas, valida sus intentos comunicativos y utiliza el modelado natural: en lugar de corregirlo, repite la frase de forma correcta y positiva.





