Escuchar las primeras palabras de un hijo es uno de los momentos más emocionantes para cualquier familia. Sin embargo, el desarrollo del lenguaje infantil comienza mucho antes del primer «mamá» o «papá». Es un proceso continuo de comunicación gestual, emocional y sonora que se cultiva día a día.
Cuando los bebés interactúan con su entorno, están sentando las bases para expresar sus emociones, comprender el mundo y relacionarse con los demás. Conocer las etapas clave te permitirá acompañar este proceso de manera tranquila y detectar a tiempo si requiere un apoyo especializado.
Qué se desarrolla según la etapa
Entre los 0 y los 24 meses, los niños atraviesan trasformaciones fundamentales en la comunicación:
- 0 a 6 meses (Etapa preverbal): El bebé responde a la voz humana con miradas, llanto diferenciado y balbuceos iniciales («gu-gu», «da-da»). Es la base del intercambio social.
- 6 a 12 meses (Balbuceo reduplicativo y comprensión): Aparece la repetición de sílabas («ba-ba», «pa-pa»), la respuesta a su nombre y los gestos expresivos (decir adiós con la mano, señalar objetos).
- 12 a 18 meses (Primeras palabras con sentido): Surgen las primeras palabras aisladas para nombrar personas u objetos de su interés. Entiende instrucciones sencillas y muestra mayor intención comunicativa.
- 18 a 24 meses (Explosión del vocabulario): Comienza la unión de dos palabras («más leche», «auto grande»), aumentando rápidamente la cantidad de palabras que comprende y utiliza diariamente. Puedes conocer más sobre este desarrollo integral en nuestros niveles educativos.
«El lenguaje no se enseña de forma rígida; se nutre a través de interacciones afectivas, miradas, canciones y conversaciones cotidianas.»
El rol del adulto: presente y estimulador
Acompañar el habla requiere paciencia y presencia activa. Los adultos no debemos corregir de forma punitiva, sino modelar la pronunciación correcta de forma natural. Por ejemplo, si el bebé dice «agua», responder con: «¡Ah, quieres agua en tu vaso!». Hablarle de frente, mirándolo a los ojos y respetando sus tiempos de respuesta, fortalece su confianza comunicativa.
Estímulos diarios que potencian el habla
No se necesitan juguetes complejos. La estimulación del lenguaje fonoaudiológica y pedagógica se apoya en elementos cotidianos:
- Juego simbólico: Muñecos o autos que invitan a crear sonidos («el auto hace rum-rum»).
- Cuentos ilustrados: Páginas con imágenes claras para señalar y nombrar objetos.
- Canciones y rimas: Ritmos repetitivos que ayudan a la discriminación auditiva y la memoria verbal.
Cómo lo trabajamos en el Jardín
En Arboliris, el desarrollo del lenguaje es transversal a todas las rutinas. Nuestro equipo pedagógico y el soporte fonoaudiológico del equipo multidisciplinario diseñan experiencias donde cada niño se expresa a su propio ritmo. A través de cuentos contados, asambleas matutinas y juegos grupales, fomentamos una comunicación activa y respetuosa. Puedes conocer más sobre esta metodología en nuestro proyecto educativo en Las Condes.
En casa también cuenta
La rutina en el hogar es el complemento perfecto. Integrar a tu hijo en las conversaciones diarias, narrar lo que haces mientras cocinas o vistes al bebé, y limitar el uso de pantallas son medidas clave respaldadas para favorecer un desarrollo lingüístico saludable.
Preguntas Frecuentes
Si hacia los 12 meses tu bebé no señala ni emite gestos comunicativos, o si a los 18-24 meses no dice palabras con intención ni entiende instrucciones simples, es recomendable realizar una evaluación oportuna para descartar o intervenir a tiempo cualquier desfase.
Sí. Diversos estudios demuestran que la exposición temprana a pantallas reduce la interacción social directa y el intercambio verbal, lo que puede provocar retrasos significativos en la aparición del habla.
La comprensión antecede a la expresión. Si tu bebé reacciona al escuchar su nombre, busca objetos cuando se los nombras o sigue indicaciones sencillas con gestos (ej. «dame la mano»), significa que su nivel de comprensión está avanzando correctamente.
Totalmente. Cada niño tiene un ritmo madurativo único. Existen rangos de edad normativos para los hitos del habla, pero es normal ver pequeñas variaciones. Lo fundamental es observar una progresión sostenida en su intención de comunicarse.
En Arboliris trabajamos de manera colaborativa con las familias y especialistas. A través de observación atenta y estrategias personalizadas en el aula, adaptamos las actividades para potenciar las habilidades comunicativas de cada párvulo de forma amorosa e inclusiva.





